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La iglesia del Puig de Bonany

Uno de los lugares más emblemáticos de Mallorca es el Puig de Bonany, una cima que alcanza los 300 metros de altura en la zona del interior de la isla cercano a Petra, un sitio de visita imprescindible si queremos gozar de unas vistas magníficas del Pla de Mallorca y ver su hermoso oratorio.

El convento de San Bernardino, junto con la iglesia parroquial y el Santuario de Bonany, forman los tres edificios más significativos de Petra, que deberemos visitar cuando estemos en Mallorca.

Estos tres lugares, de una importante significación religiosa, forman parte de la historia de Petra, especialmente el Santuario de Bonany por su vinculación con el Puig, antiguamente conocido como Monte de María.

La ubicación del Puig de Bonany se encuentra a una distancia de 4km de Petra, entre los términos de San Juan de Sineu y Vilafranca de Bonany. Con una altura que supera los 300 metros, es accesible tanto en coche, como a pie, saliendo de Petra.

 

La iglesia del Puig de Bonany

 

Esta ermita, reconstruida a principios del siglo XX tras ser alcanzada y destruida por un rayo, data en su origen del siglo XVII. A escasos metros de la misma puede encontrarse otro de los atractivos culturales de la zona: una cruz de piedra, diseñada por Joan Vives Lliteras, fue

levantada en el camino que conduce a la ermita en conmemoración al último sermón que realizó allí Fray Junípero Serra antes de emprender su viaje hace América para seguir allí su misión evangelizadora.

La estética del santuario combina elementos del arte neobarroco y neoclásico, ya que durante el siglo XIX fue reformado en numerosas ocasiones. Al acceder al vestíbulo del edificio, en el que reina un ambiente de paz y sosiego propio de este tipo de lugares, nos encontraremos con varias imágenes de santos y una placa en conmemoración a los ermitaños hecha por el pueblo de Petra.

Además de la imagen de la Virgen de talla gótica a la que hemos hecho referencia, también

podemos encontrar, en una de las capillas, un hermoso belén adornado con curiosos detalles, como una imagen de Fray Junípero Serra.

En conclusión, este es uno de esos lugares que no podemos dejar de visitar a lo largo de nuestra visita por Mallorca, ya que aquí podremos encontrar uno de los lugares más sagrados de la isla, con edificios de preciosa arquitectura cristiana que nos remontan a toda esa cultura mallorquina que ha estado viva a lo largo de los siglos, y que continúa intacta en la actualidad, formando parte de la propia historia de la isla.